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  Nuestra Filosofía Educativa


Nuestro presente, tan cambiante e incierto como nuestro futuro, complejo, dinámico, caótico, enfrenta una crisis multidimensional característica del momento socio - histórico que estamos viviendo, el momento del quiebre de un paradigma y del surgimiento de uno nuevo, una crisis mundial que abarca distintos ámbitos: político, intelectual- moral y espiritual.

Un mundo donde las relaciones humanas, la convivencia, la familia, la comunicación, están en crisis, dando como resultado el deterioro del entorno social: el aumento progresivo de la violencia, de la criminalidad, de las enfermedades mentales y el consecuente estado de impotencia tanto de los especialistas (psicólogos, economistas, maestros...) como de las instituciones (Iglesia, Familia, Escuela, Policía...).

Un mundo que experimenta por primera vez, el riesgo real de su extinción. La degradación del entorno natural, los grandes avances tecnológicos y el consecuente cambio en conceptos como los de hombre, relaciones, tiempo, espacio, evidencian la crisis en la relación del hombre con el medio ambiente.

Con esta visión abordamos el análisis de nuestro espacio cultural actual, que es el mundo, y de este análisis surgen las necesidades y exigencias a las que queremos dar respuesta desde nuestro Proyecto Educativo:

1. Una educación centrada en la persona.
Hasta hoy, la persona ha sido fragmentada en partes, y la educación se ha centrado en partes de la persona. Necesitamos de una educación integral que incluya a la persona en sus dimensiones: corporal, psicológica y espiritual. Que considere a la persona como un “todo”.

2. Una educación que contemple y responda al contexto
La educación se ha centrado en la transmisión de determinados, unificados y limitados conocimientos prescindiendo del contexto. Necesitamos una educación que contemple y responda al contexto multicultural en que vivimos, una educación que sepa conectar la escuela con la vida y el entorno, con los intereses y las necesidades de las personas y la sociedad.

3. Una educación personalizada
La educación ha sido despersonalizada y masificada. Necesitamos una educación personalizada que reconozca los diversos estilos de aprendizaje y respete los ritmos particulares.


4. Una educación interactiva
La educación ha reducido la capacitación para la vida al campo de los conocimientos conceptuales. Necesitamos una educación que favorezca el descubrimiento autónomo, procedimientos que exijan interacción, toma de decisiones y, en general, una actitud más activa.


5. Una educación que promueva experiencias significativas
La educación ha sido carente de aprendizajes significativos. Necesitamos de una educación que privilegie la apropiación de la realidad y la incorporación de los valores a través de experiencias significativas y permanentes.


6. Una educación que desarrolle las competencias de la reflexión crítica y creativa
La educación ha recurrido a distintas formas, explícitas u ocultas, de manipulación y persuasión. Necesitamos una educación que desarrolle las competencias de la reflexión crítica y creativa, una educación actualizada que incorpore los avances tecnológicos, el aprendizaje estratégico y autónomo, para poder tener conciencia, poder producir conocimientos y toma de decisiones que orienten certeramente la acción.


7. Una educación en revisión permanente.
La educación se ha centrado en medir logros referentes a contenidos curriculares estáticos. Necesitamos una educación en permanente revisión, flexible y acorde a la aceleración de los cambios, una educación que se sostenga en la evaluación permanente, no sólo de la información sino y sobre todo, de los valores, de los actos, las ideas, sentimientos y emociones. Una evaluación entendida como momento fundamental de los procesos de cambio y superación.


8. Una educación para el desarrollo de la afectividad.
La educación ha desatendido el ámbito de las relaciones humanas, provocando grandes carencias afectivas. Necesitamos una educación orientada a desarrollar, madurar y manejar la afectividad en su dimensión intrapersonal, interpersonal, grupal y social.


9. Una educación para el cambio social.
La educación se ha limitado a reproducir los sistemas vigentes. Necesitamos una educación que contribuya al cambio social, que se centre en la vida, en las relaciones de cada persona y comunidad. Una educación que favorezca el desarrollo personal como base del desarrollo social.


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